La jornada laboral no solo se mide en horas, sino también en un «coste energético» asociado a hábitos diarios que afectan la concentración, el rendimiento y el bienestar. Gi Group Holding ha elaborado un listado de los principales factores que “engordan” la carga de trabajo, identificando elementos como las interrupciones constantes, la multitarea, las reuniones innecesarias y las falsas urgencias.
Los ingredientes de una mala dieta laboral
La multinacional de recursos humanos desglosa estos hábitos perjudiciales comparándolos con elementos nutricionales. La multitarea, o «picoteo laboral», fragmenta la atención al saltar continuamente de una actividad a otra, lo que dificulta avanzar de forma efectiva. Por su parte, las interrupciones se equiparan al azúcar rápido: un mensaje, llamada o notificación ofrece un pequeño chute de energía pasajero, pero su acumulación resta energía y dificulta mantener la atención.
Asimismo, las falsas urgencias actúan como la «cafeína laboral», manteniendo al profesional en un estado de alerta constante y impidiendo trabajar mejor. A esto se suman las reuniones innecesarias, definidas como «calorías vacías» que consumen tiempo sin generar resultados concretos, la falta de pausas o comidas saltadas que aumentan el cansancio, y la procrastinación, descrita como aplazar el plato principal.

Claves para una jornada más Equilibrada
Para contrarrestar estos efectos, la compañía propone principios básicos orientados a organizar mejor el tiempo y gestionar de manera eficiente la energía disponible. Entre las recomendaciones figuran planificar prioridades, agrupar tareas similares, establecer momentos concretos para revisar correos y mensajes, y reservar bloques de tiempo para actividades de mayor concentración.
En ocasiones, asociamos productividad con hacer más en menos tiempo, cuando en realidad también depende de cómo gestionamos nuestra atención y nuestra energía a lo largo de la jornada. Reducir interrupciones, priorizar mejor y reservar espacios de concentración puede ayudarnos a trabajar de forma más eficiente, y terminar el día con una menor sensa
Otras medidas incluyen reducir reuniones sin objetivos claros, introducir pausas reales, limitar notificaciones y dedicar unos minutos al final del día a revisar tareas pendientes para evitar que las obligaciones se trasladen al tiempo personal. Hasta el momento, no se ha detallado el impacto económico específico que estas medidas generan en las empresas que deciden implementarlas.