A partir del 1 de octubre de 2026, el Instituto Nacional de Vías (Invías) habilitó el tránsito para los vehículos articulados tipo C4, C5 y superiores que circulen sin carga por el kilómetro 53 de la vía San Gil–Bucaramanga, en el sector Pescadero. Esta apertura parcial se produce mientras continúan las labores de mitigación por la pérdida de banca causada por la socavación del río Chicamocha.
El paso en la zona continúa operando a un solo carril, con señalización y control permanente. Por su parte, los automotores C3, C4, C5 cargados y aquellos que superan la categoría C5 conservan la prohibición de paso al tiempo que avanzan las labores de consolidación del suelo y la colocación de una cantidad mayor de pernos de anclaje.
Obras de estabilización y control geotécnico
La habilitación parcial fue posible gracias al desarrollo de obras prioritarias en el sector. Las labores llevadas a cabo abarcan la edificación de un enrocado para resguardar la base del talud impactado por el caudal fluvial, la proyección de concreto lanzado sobre la ladera y la puesta en marcha del montaje de pernos de anclaje con longitudes de hasta 12 metros.
Para hacer seguimiento al comportamiento de la infraestructura, se instalaron puntos de control topográfico cada cinco metros a lo largo del carril habilitado. La institución puntualizó que la apertura total de la ruta dependerá de la finalización de estos trabajos indispensables para afianzar la firmeza del trayecto y mitigar los peligros conexos.
Rutas alternas y recomendaciones para los usuarios
Ante la vigencia de la prohibición para los automotores con carga, los conductores tienen la opción de transitar por los corredores alternativos Tunja–Duitama–Málaga–Pamplona–Bucaramanga y, exclusivamente para automotores de hasta tres ejes, por la carretera Socorro–Zapatoca–Girón.

El Invías exhortó a los conductores, transeúntes y habitantes de la zona a acatar las señales de tránsito, seguir las directrices impartidas por los operarios en la carretera y organizar sus trayectos con antelación.